sábado, 5 de enero de 2013



BREVE HISTORIA

Las primeras referencias históricas al enclave de Uncastillo datan de los inicios del siglo X, momento en que bajo dominio del rey pamplonés Sancho Garcés I fue construida la fortaleza que da nombre a la Villa. Como enclave fronterizo frente a los musulmanes, Uncastillo tuvo un papel decisivo en el proceso de la reconquista cristiana, siendo en el ultimo tercio del siglo X escenario de ataques importantes dirigidos por el propio Califa Abd Alarman III o Almanzor.
Tras un nuevo impulso dado a la frontera por Sancho III el Mayor, el Reino de Aragón comenzó su andadura con Ramiro I. El primer monarca Aragonés y sus sucesores fueron ganando territorio a los musulmanes y consolidaron la frontera con nuevas construcciones. Las fortalezas más septentrionales fueron perdiendo su importancia aunque Uncastillo adquirió un nuevo valor estratégico en relación a Navarra. En el siglo XII Uncastillo vivió un periodo de esplendor que ha quedado reflejado en las seis iglesias románicas que conserva la Villa. Debido a este momento de esplendor religioso, cultural, socioeconómico y artístico Uncastillo experimento en esta época un profundo desarrollo urbanístico cuya estructura apenas ha sido modificada desde entonces conservando así todo su sabor medieval.
A mediados del siglo XVI la Villa volvió a vivir momentos de esplendor económico y cultural. Nuevas construcciones monumentales como el Ayuntamiento confirman este renacimiento. En 1543 fue fundado un Estatuto de Artes que llegó a competir con la propia Universidad de Huesca y donde impartió clases el destacado gramático Pedro Simón Abril. A comienzos de este siglo nació el Obispo Pedro Frago Garcés. Autor de Epistolarios y libros religiosos, fue un destacado humanista que estuvo presente en el Concilio de Trento, donde destaco como orador.

INFORMACIÓN DE LA IGLESIA

Templo románico consagrado a mediados del siglo XII. De las pocas iglesias románicas dedicadas a San Lorenzo con iconografía de su martirio en el tímpano.

Podemos acceder a ella por cualquiera de las dos calles en dirección sur que desde San Felices, conducen a una empinada cuesta. Vale la pena subirla. Para comenzar, su emplazamiento ofrece magníficas vistas del pueblo. Además, el templo fue construido sobre los restos de una antigua necrópolis de la que pueden verse las tumbas antropomorfas talladas en la roca alrededor y en el piso de la iglesia. Con un total de 150 enterramientos aproximadamente, ES CONSIDERADA COMO LA MAYOR NECRÓPOLIS ALTOMEDIEVAL DE ARAGÓN. Las tumbas, datadas entre los siglos IX y XII, eran cubiertas con losas de piedra y abundan las de población infantil.

La iglesia de San Juan, el cementerio y una torre del mismo nombre aparecen documentados entre 1119 y 1169. San Juan difiere de las otras iglesias romá-nicas de la villa por el falso crucero de su planta. A ambos lados de la nave se abren sendas capillas con absidiolos. Si en este caso la decoración escultórica se limita a los capiteles, con motivos vegetales muy simples, conserva sin embargo pinturas al fresco en uno de los absidiolos (en el otro únicamente hay restos) lo que añade mayor distinción al itinerario de Uncastillo y lo convierte en un completo paseo por el arte románico en todas sus manifestaciones.

En el conjunto mural, fechado en la segunda mitad del siglo XlII, se diferencian tres unidades compositivas y parece que debió sumar un registro inferior que se ha perdido. En el centro del absidiolo aparece la figura del Pantocrátor sentado sobre un decorado banco, aunque también se ha interpretado como el propio apóstol Santiago a modo de Maiestas Domini. Dos peregrinos le besan los pies en señal de adoración. En la parte superior, y a ambos lados de la figura central, aparecen tres peregrinos con la túnica y el bordón característicos. Separados por franjas se muestran dos escenas de la vida del apóstol, a la izquierda bautizando a un hombre ante la presencia de tres personajes. Este pasaje ha sido identificado con el bautismo del mago Hermógenes, aunque pudiera tratarse del bautismo del escriba Josías, uno de los verdugos de Santiago que fue decapitado junto al apóstol tras ser bautizado. La escena de la derecha enlazaría entonces con la anterior pues es el momento en que el apóstol es conducido por soldados ante Herodes Agripa. Esta temática está relacionada con la devoción al santo en el ámbito de las rutas jacobeas, lo que confirma a Uncastillo como lugar de paso de peregrinos hacia Santiago de Compostela.

En la parte superior aparece la figura imberbe de Cristo rodeado de cuatro apóstoles, los de la izquierda, identificados por las inscripciones que les acompañaban, son Juan y Santiago, aunque no está claro quiénes son los de la derecha, acaso Pedro y Andrés. El conjunto pictórico se completa en el muro con la representación de una santa en la columna, pudiendo tratarse de Santa Margarita, que fue reina y cuya vida y martirio se narran en cuatro escenas.

Junto a la influencia bizantina, tan común en este tipo de representaciones, el restaurado conjunto pictórico destaca por un naturalismo poco frecuente, puesto de manifiesto en los atuendos y rostros de peregrinos y soldados. Detalles que, una vez más, nos permiten ser testigos directos del pasado.
A los pies de la iglesia se ha emplazado y restaurado el retablo mayor de la iglesia de Santa Maria dedicado a la Virgen con el tema central de la Asunción, y cuyos lienzos terminó de pintar en 1649 Jusepe Martinez, destacado tratadista y principal representante de la pintura barroca aragonesa. La mazoneria por su parte, fue obra de Juan Fernández, carpintero de Uncastillo.